En este artículo vamos a explicar uno de los aspectos que más genera dudas entre los propietarios de Tesla: el mantenimiento real. Es cierto que Tesla promueve la idea de que sus coches tienen un mantenimiento casi nulo comparado con los vehículos de combustión. Y en gran parte es verdad: no hay cambios de aceite, filtros de combustible, correas de distribución o bujías. Sin embargo, casi nulo no significa cero. Para garantizar la longevidad, seguridad y eficiencia de nuestro Tesla, hay una serie de tareas de mantenimiento que debemos seguir.
Aunque el motor eléctrico y la batería tienen un mantenimiento mínimo, un Tesla sigue siendo un vehículo complejo con sistemas de climatización, frenado, suspensión y seguridad que sí necesitan revisiones periódicas. Ignorar estos puntos puede acabar en averías costosas a largo plazo.
Mientras que un coche de combustión requiere mantenimiento para “sobrevivir”, un Tesla lo necesita para mantenerse en perfecto estado de salud. Seguir estas sencillas recomendaciones, desde la inspección periódica de los neumáticos hasta el cambio del refrigerante, no es un gasto, sino una inversión en seguridad y durabilidad. Estas prácticas también pueden ayudarte a ahorrar dinero. Por ejemplo, si revisas tus neumáticos y detectas un desgaste irregular, una alineación sencilla y económica puede corregir el problema antes de que tengas que sustituir los neumáticos.
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