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Deja su coche eléctrico toda la noche en la calle con un frío extremo

Iniciado por Guiller, 10 Febrero 2026, 09:30 h

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Deja su coche eléctrico toda la noche en la calle con un frío extremo y el experimento le sale caro: doble de consumo y el cargador no funciona

Si tienes un coche eléctrico —o estás pensando en comprar uno— hay algo que conviene tener muy claro antes de que llegue el invierno de verdad: el frío no perdona. Y no hablamos de una mañana fresca de enero en Burgos, sino de lo que ocurre cuando la temperatura se desploma. Porque ahí, la teoría se convierte en un problema muy real para el conductor.
Las baterías de litio no llevan bien las condiciones extremas. Igual que sufren con las olas de calor, las temperaturas muy bajas ralentizan su química interna, aumentan el consumo y reducen la autonomía de forma notable. No es un fallo del coche ni un defecto de marca: es pura física. Con frío intenso, la energía entra y sale peor... y eso se nota.

Durante años, expertos y divulgadores del coche eléctrico han mostrado este fenómeno en pruebas reales. Y aunque los fabricantes han avanzado mucho, sobre todo con sistemas de preacondicionamiento de la batería, todavía hay conductores que no los usan. Error. Porque no hacerlo puede convertir una recarga rápida en una pérdida de tiempo desesperante.

Un ejemplo reciente lo ilustra a la perfección. En plena ola de frío en Canadá, con temperaturas cercanas a los -36 ºC -algo muy extremo para lo que solemos vivir en España- un Tesla Model 3 de última generación pasó la noche en la calle sin ningún tipo de preparación previa. Al arrancar, el coche marcaba más de -30 ºC, avisaba de baja presión en los neumáticos y mostraba un consumo totalmente disparado. Nada raro: con tanto frío, el coche dedica buena parte de la energía a calentarse por dentro y a proteger la batería.

En marcha, el consumo se fue a cifras cercanas al doble de lo habitual. Y hubo otro detalle clave: la frenada regenerativa desapareció. Con la batería tan fría, el sistema bloquea la recuperación de energía para evitar daños en las celdas. Resultado: más gasto y menos eficiencia.

El verdadero golpe llegó en el punto de carga. Al enchufarlo a un cargador ultrarrápido —de esos que en condiciones normales cargan a toda velocidad— el coche fue incapaz de recibir energía durante los primeros minutos. Literalmente, cargó a 0 kW mientras toda la electricidad se usaba para calentar la batería hasta una temperatura segura. Después, la potencia apenas superó los 90 kW, muy lejos de lo esperado. En más de media hora, la batería solo subió del 25% al 58%.

¿La conclusión? Que muchos de estos problemas se habrían evitado con un gesto sencillo: preacondicionar la batería antes de salir. La mayoría de coches eléctricos permiten hacerlo desde la app o simplemente introduciendo el cargador como destino en el navegador, para que el coche llegue con la batería a la temperatura óptima.

En España no vivimos a -30 ºC, pero el mensaje es válido: el coche eléctrico hay que entenderlo y usarlo bien. Porque no es solo enchufar y listo. Y en invierno, ese detalle marca la diferencia entre un viaje normal... y uno para olvidar.

https://www.chasiscero.com/articulo/videos/deja-su/20260210080008024569.html

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